"No dudaré en hacerlo si es necesario para restablecer la ley y el orden en nuestro país", dijo Arroyo en una entrevista a la radio privada DZBB, que se produce cuatro días después de que levantara el estado de emergencia que impuso a finales de febrero tras anunciar que se había abortado un golpe de Estado.
"Hay algunas personas que me critican acerca de (la represión de) las libertades, pero si tuviera éxito la conspiración de los izquierdistas y los derechistas, de los comunistas y los soldados descontentos, entonces no habría libertad", afirmó.
Según la agencia PTI, en la ciudad de Benarés había otras cuatro bombas que no llegaron a explotar cerca de un "ghat" (escalinatas) en el río Ganges, a dos kilómetros de otro templo hindú de la ciudad. Nadie se atribuyó de momento estos atentados pero las sospechas recaen en la implicación de algún grupo musulmán radical debido a su factura y el objetivo elegido, la ciudad más sagrada para la principal religión de la India, de la que son devotos casi 800 millones de personas.
El pasado 29 de octubre, tres bombas también simultáneas en concurridos mercadillos de Nueva Delhi causaron la muerte de 62 personas.
Los atentados se produjeron días antes de Diwali, de la Navidad india, y han ocurrido apenas poco antes del festival Holi del próximo 15 de marzo, la fiesta con que se celebra la llegada de la primavera y que llena de colores todas las esquinas de la India.