El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada cambió ayer a la mitad de su gabinete y redujo de 18 a 13 los ministerios, en un intento por rectificar el rumbo de su gobierno, después de la violenta revuelta de la semana pasada.
En el cambio más importante, el mandatario decidió no ratificar al ex ministro de la Presidencia, Carlos Sánchez Berzaín, quien, sin embargo, asumirá la secretaría privada del mandatario. Su confirmación era rechazada por corrientes del oficialismo y la oposición.
Con la voz quebrada y los ojos llorosos, el mandatario advirtió que este nuevo gabinete deberá enfrentar un gran desafío", frente a la situación de crisis política y económica que afronta Bolivia, alimentadas por la violenta revuelta de la semana pasada, que dejó al menos 30 muertos.
""(Ese hecho) ha llenado al anterior gabinete de pena y de luto, (pero) va a ser superado, no va a ser olvidado nunca, pero va a ser superado, porque sabemos que el camino no es la violencia, no es el saqueo, es el trabajo, es buscar un futuro mejor para todos los bolivianos", dijo en la ceremonia de juramento.
Insistió en que este gabinete debe priorizar el diálogo para adelantarse a los problemas"" y solucionar los presentes, el más serio, la fuerte resistencia hacia el gobierno de la oposición y los sindicatos.