El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ayer inició el cambio del alto mando militar, tras el efímero golpe de Estado que encumbró por unas horas al ahora detenido empresario Pedro Carmona, y anunció el inicio de un diálogo nacional con todos los sectores.
En su primera rueda de prensa desde el dramático fin de semana, durante el que fue removido y vuelto al poder en menos de 48 horas, Chávez se mostró dispuesto al diálogo, magnánimo y humilde, al reconocer sus errores.
Permitió incluso que Carmona, de 60 años, fuera en la noche a su residencia con vigilancia policial, a la espera de un proceso por rebelión militar y usurpación de poder.
Dijo, incluso, que podría ser dado de baja y liberado el ex comandante general del ejército, Efraín Vásquez, quien le retiró su apoyo la dramática noche del jueves, y precipitó su temporaria caída en la larga madrugada del viernes. Chávez anunció que el nuevo comandante general del ejército es el general Julio García Montoya.
Dijo que hoy instalará un consejo federal de gobierno, que prepare e "impulse" las mesas de diálogo en que se discutirán los problemas del país.