El presidente interino de Egipto, Adli Mansur, ratificó una polémica ley que limita las protestas en el país y que ha suscitado la preocupación de grupos de activistas y de derechos humanos, informó la agencia estatal de noticias Mena.
El portavoz del Gobierno egipcio, Ihab Badaui, declaró que Mansur emitió un decreto por el que aprueba esa norma, que “no va contra las manifestaciones pacíficas, sino que garantiza su seguridad”.
Según el nuevo texto, que se publicará hoy en el boletín oficial, se debe notificar a la policía con una antelación de tres a quince días cualquier convocatoria de protesta.
La notificación incluirá los lugares por los que pasará la marcha, su fecha y sus demandas, así como los datos personales y de contacto de quienes organicen el acto.
Además, quedan prohibidas las reuniones “con fines políticos” en los lugares de culto y las marchas que partan o se dirijan hacia esos templos, así como llevar armas y artefactos explosivos y el uso de máscaras y mantas para “ocultar” los rasgos faciales.
Tampoco se podrán convocar protestas frente a edificios públicos.