El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, fue trasladado ayer a un hospital de la ciudad de Río Gallegos, donde estará en observación "un par de días" debido a un problema gástrico que le causó "pérdida de sangre".
"El presidente está bien, estable", informó el director del Hospital Regional de Río Gallegos, Fernando Felice, al canal de televisión por cable Todo Noticias.
El médico personal de Kirchner, Luis Bonomo, indicó por su parte que la dolencia que sufre es una "gastroduodenitis hemorrágica erosiva" y confirmó que apareció sangre en la materia fecal.
Tanto Felice como Bonomo restaron importancia al problema de salud del presidente, que se encontraba pasando unos días de vacaciones en El Calafate, localidad cercana al glaciar Perito Moreno, a más de 2,700 kilómetros de Buenos Aires.
La situación se complicó "un poquito" debido a una pérdida de sangre, indicó el director del Hospital de Río Gallegos, en la provincia sureña de Santa Cruz.
Kirchner, que está acompañado de su esposa, la senadora Cristina Fernández, de sus dos hijos y de algunos colaboradores, viajó en avión hasta el aeropuerto de Río Gallegos y de allí al centro médico regional.