El presidente de Paraguay, Federico Franco, participó rodeado de fuertes medidas de seguridad en una misa en la catedral de San Pedro, la provincia donde su antecesor, el exobispo Fernando Lugo, se encumbró como figura política.
Franco llegó al templo para asistir a la eucaristía celebrada en honor de San Pedro Apóstol y oficiada por el obispo Óscar Páez Garcete.
En su homilía, fragmentos de la cual fueron transmitidos por las emisoras de radio asuncenas, el religioso lamentó la situación por la que está atravesando el país por el juicio político que significó la destitución de Lugo hace una semana.
También le pidió a Franco “que se esclarezca” el caso de los seis policías y 11 campesinos muertos en un tiroteo durante un desalojo de grupos de “sin tierras” en la hacienda del político y empresario Blas N. Riquelme en Curuguaty (nordeste), el 15 de junio.
Además, hizo hincapié en que los habitantes de esa zona de Paraguay “no son delincuentes” ni “gente violenta”.
Según los corresponsales de medios capitalinos desplazados hasta la zona, la escolta presidencial controló con un detector de metales el acceso a la catedral, mientras dos francotiradores vigilaban el lugar desde la cúpula del templo.
Al término de la ceremonia, Franco se reunió con el gobernador de San Pedro, José Ledesma.
Mientras el mandatario se encontraba allí, el fiscal de Yby Yaú denunció que un grupo armado ingresó a una hacienda.