El presidente de Guinea Bissau, Kumba Yala, quien fue depuesto el pasado domingo en un incruento golpe de Estado, anunció ayer su "renuncia oficial", según una emisora de radio captada en Dakar.
Yala hizo su anuncio en un discurso pronunciado desde su residencia en Bissau, la capital del país, donde ha estado en arresto domiciliario y bajo fuerte medidas de seguridad de los militares que lo depusieron.
El ex mandatario, elegido democráticamente en el 2000, instó al Ejército a "retornar a los cuarteles" y subrayó la necesidad de que se nombre un nuevo gobierno "compuesto sólo de civiles".
La renuncia de Yala a sus derechos presidenciales se produjo a instancias de la Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental (CEDEAO), que envió a Bissau una delegación ministerial que trató infructuosamente de que los golpistas depusieran su actitud y luego propuso una salida honorable para el derrocado presidente.
La delegación, encabezada por el secretario ejecutivo de la CEDEAO, Mohamed Ibn Chambas, está integrada por los ministros de Asuntos Exteriores de Cabo Verde, Gambia, Ghana, Guinea y Senegal, a los que se ha sumado el viceministro de Exteriores de Nigeria, la potencia económica y militar de la región.
El canciller senegalés, Cheikh Tidiane Gadio, declaró a la emisora "Sud FM" que la mediación de la CEDEAO ha permitido un arreglo de compromiso que incluye la renuncia voluntaria de Yala a cambio de que los militares entreguen el poder a un gobierno de transición formado exclusivamente por civiles.
Dicho gobierno se encargará de convocar lo antes posible unas elecciones legislativas y presidenciales que permitan restablecer la legalidad constitucional.
Quedan, no obstante, por determinar las modalidades de la transición y la formación de la nueva administración, que incluirá a los principales partidos políticos del país.
Yala firmó anoche un documento renunciando a la presidencia tras una reunión de tres horas con los delegados de la CEDEAO, según informó desde Lisboa la agencia portuguesa de noticias, LUSA.
Aparentemente, entre las condiciones propuestas por los mediadores se incluye que la junta militar encabezada por el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Veríssimo Correia Seabre, garantice la seguridad personal de Yala y que quede "abierta la puerta" para que éste pueda regresar a la esfera política guineana.
El líder del golpe, el general Veríssimo Correia Seabre, quien se declaró "jefe de Estado interino" de la antigua colonia portuguesa de Africa occidental, anunció de inmediato su "voluntad de restablecer la autoridad del Estado" y de crear un gobierno de transición, cuya duración, sin embargo, no especificó.
La junta afirmó haber depuesto al gobierno de Yala "a fin de salvar la democracia" en Guinea Bissau.
Según los líderes de la asonada, la misma fue llevada a cabo tras las amenazas del primer ministro, Mario Pires, de que lanzaría al país a una guerra civil si el Partido de la Renovación Social (PRS) de Yala perdía las elecciones legislativas previstas para octubre próximo.
Durante una reciente manifestación del partido gubernamental Pires afirmó, al parecer, que una victoria electoral de la oposición en los comicios podría llevar la violencia a Guinea Bissau.