El presidente de Paraguay, Luis González Macchi, presentó ayer su informe anual ante el plenario del Congreso, en el que manifestó que el 15 de agosto abandonará el poder, dejando "un país limpio, institucionalizado".
González Macchi añadió que al país le pudo haber ido mejor si el Congreso hubiera ayudado. "Confío que retornará la sensatez, la cordura y terminará el sectarismo. Lo reclama la dignidad de la República", puntualizó.
Sin embargo, una escueta declaración aprobada por senadores y diputados, de mayoría opositora, rechazó la memoria anual. "Porque no se ajusta a la verdad", dijeron.
Conforme a las leyes electorales, los institutos políticos tendrán hasta hoy para concluir sus campañas.