En un importante discurso, el líder de Taiwan, Chen Shui-bian, advirtió ayer que si China no responde a su invitación para sostener conversaciones, este pueblo tendrá que buscar su propio camino taiwanés para hallar el futuro de Taiwan.
El comentario fue una velada amenaza de que el presidente taiwanés habría perdido la paciencia con China y que habría decidido llevar a la isla a formalizar su propia independencia. Los líderes chinos han advertido que una decisión de ese tipo podría provocar una guerra, y no estaba claro si Chen sólo trataba de llamar la atención.
Desde que fue elegido hace dos años, Chen ha hecho varias promesas de realizar una cumbre con líderes chinos. Pero China se ha negado a reunirse con él hasta que admita que Taiwan es una parte indivisible de China. Las dos partes se dividieron después de una guerra civil en 1949. Chen se ha negado a aceptar precondiciones para sostener conversaciones.