El clamor por la liberación de la ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y los demás secuestrados por las FARC se intensificó ante los rumores sobre el delicado estado de salud de la política, que llevó al Gobierno a proponer una fórmula para solucionar el drama de los cautivos.
El presidente colombiano, Alvaro Uribe, autorizó la excarcelación de guerrilleros a cambio de secuestrados como "mecanismo expedito e inmediato para el acuerdo humanitario", encabezó la lista de peticionarios a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
"Llamo hoy a los que tienen a Ingrid Betancourt y a los otros secuestrados a que los liberen, a que le hagan esa gran contribución al país, a que atiendan ese clamor del corazón de los colombianos", dijo Uribe.
Los temores por la salud de Betancourt los revivió el defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, al señalar que su estado es "muy, muy delicado" y añadió que su despacho tiene conocimiento que "fue atendida en febrero pasado en algunos puestos de salud" del selvático departamento del Guaviare, sureste del país.
El alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, dijo que "sólo basta" que las FARC liberen a Betancourt y demás secuestrados.
Los insurgentes pueden estar sindicados o condenados incluso por crímenes que no sean susceptibles de amnistía o indulto, destacó Restrepo, pero advirtió de que quienes quieran el beneficio de la suspensión condicional de la pena, o una alternativa, deberán dejar la lucha armada.
Provecho.
Francia ve positiva la decisión del presidente Uribe, de autorizar la excarcelación de rebeldes a cambio de la liberación de rehenes en su poder y llamó a la guerrilla a "aprovechar sin tardanza esta oportunidad en un momento crucial".
"La propuesta del Gobierno es importante, a nuestro juicio, y va en el buen sentido", afirmó el portavoz adjunto del Ministerio francés de Asuntos Exteriores, Frédéric Desagneaux.