El presunto autor del tiroteo de este jueves en un centro de estudios superiores en el estado de Oregón (EE.UU.) se suicidó tras acabar con la vida de nueve personas y dejar a otras siete heridas, informaron las autoridades.
"El médico forense ha determinado que la causa de la muerte del tirador fue suicidio", indicó el alguacil del condado de Douglas, John Hanlin.
El alguacil del condado también informó de que el joven era un estudiante del centro de estudios superiores Umpqua Community College, de Roseburg, donde ocurrieron los hechos, y era alumno de la clase en la que abrió fuego.
Las investigaciones preliminares, prosiguió Hanlin, apuntan a que dos oficiales de policía llegaron al aula donde se encontraba el sospechoso y comenzó "un intercambio de disparos", por lo que en un principio no pudieron determinar la procedencia de la bala que le causó la muerte.
Hanlin informó además de que, según sus registros, los oficiales comenzaron a disparar dos minutos después de llegar al lugar de los hechos y el tirador no falleció hasta dos minutos después.
Asimismo, las autoridades descubrieron que el presunto autor, identificado como Chris Harper Mercer, de 26 años, tenía bajo su posesión hasta 14 armas de fuego, y no 13, como se había informado en un primer momento.
Durante la investigación, que está aún en curso, las fuerzas de seguridad recuperaron varios documentos y archivos digitales de la residencia de Mercer, pero Hanlin rechazó hacer comentarios sobre sus contenidos.
Por otra parte, el jefe de bomberos de Roseburg, Greg Marlar, anunció en la rueda de prensa que uno de los estudiantes fallecidos es un hijo de un miembro del cuerpo de bomberos de la localidad, mientras que también falleció la sobrina de otro de ellos.
Mercer residía con su madre en un apartamento en Winchester (Oregón) desde 2013 y, según el Ejército de Tierra de EE.UU., pasó por sus pruebas de acceso durante un mes en 2008, pero no cumplió los requisitos básicos necesarios.
El joven irrumpió este jueves en el centro universitario, poco después de las 10.30 de la mañana, pertrechado con hasta media docena de armas, entre ellas un fusil de asalto, y acabó con la vida de un profesor y ocho alumnos.
Un paquete para la policía
Mientras el asesino de 26 años disparaba a sus víctimas dentro de un salón de clases, perdonó a un estudiante y le dio un paquete para entregarlo a las autoridades, de acuerdo con la abuela de una alumna que atestiguó la matanza en Oregon.
Janet Willis dijo que su nieta, Anastasia Boylan, fue herida en el ataque y fingió estar muerta mientras Harper-Mercer seguía disparando, un incidente que cobró la vida de ocho estudiantes y un maestro.
Willis comentó que visitó a su nieta de 18 años en un hospital de Eugene, donde entre sollozos le relató: "íAbuela, él mató a mi maestro! íÉl mató a mi maestro! íYo lo vi!'''.
Boylan también contó que el agresor le dijo a un estudiante de la clase de redacción que se quedara de pie en una esquina, le dio un paquete y le instruyó entregarlo a las autoridades, relató Willis.
Las autoridades no han revelado si tienen dicho paquete, pero un funcionario policial dijo que han obtenido un manifiesto de varias páginas. El oficial no reveló los contenidos del documento, pero lo describió como un esfuerzo por dejar un mensaje a las fuerzas del orden.
El funcionario en cuestión está familiarizado con la investigación pero no está autorizado a revelar información y habló en condición del anonimato. El funcionario agregó que el documento fue dejado el jueves en la escena del crimen, pero no especificó cómo fue que las autoridades lo obtuvieron.
Boylan, estudiante de primer año en el colegio comunitario Umpqua, también le dijo a su abuela que el agresor les preguntó a los presentes sobre sus creencias religiosas.
"Si eran cristianos, él les disparaba en la cabeza'', expresó Willis, citando lo relatado por su nieta.
Sin embargo, reportes opuestos surgieron sobre las palabras de Harper-Mercer al disparar a sus víctimas.
Stephanie Salas, madre de Rand McGowan, otro alumno que sobrevivió, dijo que su hijo le contó que el asesino preguntó a sus víctimas si eran religiosos, pero que no se enfocó específicamente en los cristianos.