El Presidente Vicente Fox y su más sólido opositor, el ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), clamaron inesperadamente ayer por la unidad nacional, en el marco de una batalla frontal del gobierno de México contra la corrupción en el poderoso y priísta sindicato petrolero.
Acorralado por el escándalo del "Pemexgate", un fraude en el que estarían involucrados líderes sindicales petroleros, el PRI reclamó a Fox que "es hora de acuerdos, no de confrontaciones".
Los dirigentes del sindicato petrolero, miembros del PRI, están acusados del desvío de unos 120 millones de dólares, que en parte habrían ido a parar en el 2000 a la campaña presidencial del priísta Francisco Labastida, considera una persecución política por el gremio.
En una carta abierta, el gremio afirmó este día que desde el gobierno "se ha promovido un clima de acoso y linchamiento en contra del sindicato", además de que las negociaciones para renovar el contrato colectivo con la empresa estatal Petróleos Mexicanos "ha caído en el abandono".
El gobernador, quien dijo que no podía dar más detalles por ahora, añadió que aún en el caso que se tratara de una broma o un engaño, también era necesario castigar ejemplarmente a los culpables.
Felicitó a Eunice Stone, quien alertó a las autoridades, diciendo que "es un ejemplo perfecto de cómo todos los estadounidenses debemos estar unidos ante cualquier amenaza terrorista".