Detalles
- 800 “cupcakes” pueden ser dispensados por el “cajero automático”.
- 30 días abrirán otro cajero en el World Financial Center. El actual se encuentra en el número 780 de la avenida Lexington.
En la “ciudad que nunca duerme”, la última ocurrencia de una pastelería de la Gran Manzana fue abrir un “cajero automático” para que los neoyorquinos puedan saciar su apetito por los cupcakes a cualquier hora del día.
“He venido desde Connecticut para probar estos cupcakes. Me han dicho que son muy buenos y es básicamente el motivo por el que estoy en Nueva York”, dijo Kelly Cattano, una joven de 14 años que no dudó en viajar una hora en tren para probar un red velvet (de chocolate y vainilla recubierto de un colorante rojo hecho con remolacha).
Otros como Malene se enteraron a través de las redes sociales de esta golosa iniciativa y antes de ir al trabajo decidió pasar por el “cajero automático” para comprar un par de cupcakes a sus compañeros, a $4.25 cada antojito.
“Creo que es una gran idea porque incluso cuando la pastelería está cerrada puedes seguir viniendo a comprarlos. Solamente hubiese preferido que estuviese en una zona de mayor tránsito, como Times Square”, contó esta fanática del cuban coffee (de café cubano, como su nombre indica).
La iniciativa de los “cajeros automáticos” surgió hace un par de años en California, cuando la popular chef Candice Nelson, fundadora de Sprinkles Cupcakes, salió con unos amigos y en mitad de la noche fue incapaz de aplacar su antojo por un pastelito.
El primer local se estrenó hace nueve años en el corazón de Beverly Hills, a unos pasos de Rodeo Drive, y desde entonces han abierto 15 pastelerías en ocho estados, desde California a Nueva York, pasando por Illinois, Georgia o Texas.