Un británico de diez años se ha convertido en el primer niño en recibir un trasplante de tráquea en el que se utilizaron células madre del propio paciente para reducir las posibilidades de rechazo sin necesidad de inmunosupresores.
Antes del trasplante, que tuvo lugar durante nueve horas en el hospital Great Ormond Street de Londres, los médicos extrajeron células madre de la médula ósea del paciente para cultivarlas junto a la tráquea de un donante.
Los médicos redujeron la tráquea a su pura estructura de colágeno para inyectar luego en ella esas células troncales que los médicos confían en que se transformen en células especializadas que conformen el interior y el exterior de la nueva tráquea.