La primera cárcel construida y administrada por un consorcio privado de Brasil entró en funcionamiento con la recepción de un grupo de 75 presos en el estado suroriental de Minas Gerais, informaron fuentes oficiales.
Rodeados de fuertes medidas de seguridad, los presos llegaron al inicio de la tarde a la unidad I de un complejo penitenciario construido en el municipio de Ribeiro das Neves, a través de una sociedad de inversión público-privada.
Según un comunicado del Ejecutivo de Minas Gerais, las autoridades esperan que en las próximas semanas continúe el traslado de presos hasta ocupar las plazas disponibles.
La cárcel, ubicada en el área metropolitana de Belo Horizonte, tendrá cinco unidades y dispondrá de 3,040 plazas para internos masculinos en régimen cerrado y semiabierto.