Sonia Sotomayor se trepó ayer en la cima del poder judicial de EE.UU. al ser confirmada por el Senado como la primera juez hispana del Tribunal Supremo, con lo que corona una carrera de obstáculos que empezó en el barrio neoyorquino del Bronx.
La histórica confirmación de la jueza Sonia Sotomayor como la primera latina del Tribunal Supremo de EE.UU. en sus más de 200 años de historia es una victoria política para el presidente Barack Obama pero, sobre todo, para la comunidad hispana del país.
Sotomayor, de 55 años, logró ayer el “sí” de 68 senadores, incluyendo nueve republicanos, mientras otros 31 votaron en contra de su confirmación para uno de los nueve cargos vitalicios en el Tribunal Supremo.
En la votación solo faltó el senador Edward Kennedy, gravemente enfermo de cáncer de cerebro.
La oposición republicana se volcó en su contra por temor a que la jueza de ascendencia puertorriqueña dicte las leyes desde el estrado, en vez de aplicarlas.
"Es algo enorme para la comunidad hispana, porque la jueza Sotomayor servirá de ejemplo y de prueba de que los hispanos pueden tener éxito en nuestra sociedad. Su etnia, más que su género, ha dominado en el radar político", dijo a EFE Karen OConnor, profesora de Ciencias Políticas de American University.
"También es una victoria para el presidente Obama, que ganó en parte por el voto hispano. Yo diría que es un premio de consolación porque su Gobierno no ha tenido muchos logros en el Congreso", observó la abogada.
Reseña:
Sonia Sotomayor, nacida en el seno de una familia puertorriqueña, se quedó sin padre a los nueve años.
Su madre, Celina Sotomayor, asumió las riendas del hogar tras la muerte de su esposo y se encargó de criar a sus dos hijos, a los que inculcó la idea de que el trabajo duro y la educación eran la mejor forma de progresar en la vida.
De ahí que les comprara la única enciclopedia del barrio y costeara sus estudios en una escuela católica, convencida de que equipados con los conocimientos necesarios sus hijos podrían llegar tan lejos como quisieran.
Los dos aprovecharon los esfuerzos de Celina Sotomayor, una enfermera que trabajaba seis días a la semana y que ha vivido para ver a uno de sus hijos convertido en médico y a la otra en juez del Tribunal Supremo.
Para la nueva magistrada del Supremo, su madre es la inspiración de su vida, la persona a la que debe todo lo que es y alguien ante quien se sigue sintiendo pequeña.
Costos.
Karen OConnor vaticinó que los republicanos pagarán un alto precio político en los comicios de 2010, "porque los hispanos se acordarán de quiénes votaron en contra".
En ese sentido, señaló que el Partido Republicano "se está volviendo un partido para hombres blancos y viejos, porque éstos suelen votar por los republicanos mientras el resto del mundo vota como independiente o demócrata".
Al votar contra Sotomayor, los republicanos cedieron a las presiones de su base conservadora y de grupos como la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), aunque se arroparon en la queja de que el historial de la jueza presuntamente delata "prejuicios personales" y, que por lo tanto, no tendría independencia jurídica.