Por primera vez en la historia, un Papa ofició una misa al aire libre en Jerusalén, la Ciudad Santa de las tres religiones monoteístas, en la que denunció que la paz sigue amenazada en Tierra Santa por el egoísmo, el conflicto, la división y el peso de “pasadas ofensas”.
Benedicto XVI pidió a los cristianos, judíos y musulmanes que “promuevan la cultura de reconciliación y la paz, por muy lento que sea el proceso y gravoso el peso de los recuerdos”.
El Pontífice hizo estas manifestaciones durante la misa que ofició en el valle de Josafat, detrás de la muralla de Jerusalén, a la que asistieron unos seis mil fieles, en su primer acto multitudinario en la Ciudad Santa.
“En esta Ciudad Santa, donde la vida ha derrotado a la muerte, la esperanza continúa combatiendo la desesperación, la frustración y el cinismo, mientras la paz continúa estando amenazada por el egoísmo, el conflicto, las divisiones y el peso de las pasadas ofensas”, manifestó el Pontífice.
CELAM.
Por otro lado, en Nicaragua, más de 60 obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) evaluarán la acción misionera de la Iglesia católica en el continente con “una actitud de denuncia que muchas veces molesta”', según dijo el vocero del organismo.
La XXXII Asamblea Plenaria del CELAM se extenderá hasta el sábado con la participación de obispos de 22 países, dijo en conferencia el obispo Héctor Gutiérrez, presidente del Departamento de Comunicación de la institución.
Gutiérrez informó que los prelados analizarán “la defensa permanente de los derechos humanos y de los más pobres y (con) una actitud de denuncia que muchas veces molesta”.
Es la primera vez que Nicaragua es sede de este encuentro bienal del Consejo Episcopal, fundado en 1955. A la cita concurre el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación de los Obispos y cercano colaborador del papa Benedicto XVI.