El príncipe Guillermo, el rompecorazones real y segundo en la línea sucesoria al trono de Inglaterra, cumple 21 años el fin de semana mientras el público espera que llene el hueco de glamour dejado por su madre, la fallecida princesa Diana.
Guillermo, cuyo atractivo físico una vez cautivó a la diva del pop estadounidense Britney Spears, disfruta de una vida tranquila en una universidad escocesa donde sus compañeros velan por su privacidad.
Pero todo parece que cambiará el sábado en su cumpleaños, para el que están programados varios actos diseñados para convertirle en el centro de atención.
"Diana fue la estrella, la primera celebridad real, por lo que después de su muerte ha dejado un tremendo hueco", dijo a Reuters el escritor Brian Hoey, que acaba de publicar una nueva biografía de Guillermo. "Guillermo es el único que puede llenarlo", añadió.
Después de una aburrida entrevista televisada el mes pasado -en la que las mayores "revelaciones" fueron que le gusta la sidra y que está aprendiendo swahili-, Guillermo será entrevistado de nuevo esta semana para que el público británico se familiarice con él.
Además, el servicio de correos ha emitido una serie de sellos en su honor y el príncipe planea visitar Gales -será Príncipe de Gales cuando reine su padre- antes de celebrar su cumpleaños en una fiesta de disfraces inspirados en la película "Memorias de Africa" en el Castillo de Windsor.
"Casi puedo ver a su madre, seguro que está radiante de orgullo por el hombre en que se ha convertido su niño", escribió en un tributo a Guillermo el antiguo mayordomo de Diana, Paul Burrell.
Burrell, que recordó como le gustaban los bollos y los dulces al pequeño Guillermo, dijo que es "la viva imagen de su madre".