Londres. La administración de antibióticos profilácticos, la protección higiénica y el control de la calidad del aire disminuyen el riesgo de muerte en los pacientes de cáncer cuyo sistema inmunológico es vulnerable tras la quimioterapia o los trasplantes de células madre. Las medidas reduce, al cabo de treinta días de su aplicación, en un 40 por ciento, el índice de muertes.