Programa de "pacificación" de las favelas de Río seguirá
La Secretaría de Seguridad ha elaborado un plan estratégico para expandir el programa.
El secretario de Seguridad de Río de Janeiro, José Mariano Beltrame, asegura en entrevista con Efe que el programa de "pacificación" de las favelas no tiene marcha atrás, aunque admite que la violencia perdurará.
"Si Río de Janeiro no sigue (la pacificación), no pasará la página de la violencia y no se podrá dejar la favela más cerca de las condiciones del resto de la ciudad", afirmó Beltrame en una entrevista a Efe, con motivo de cumplirse hoy el quinto aniversario del inicio del plan de seguridad.
Beltrame consideró que es "muy difícil" que haya un retroceso en el proyecto, aunque cambie el color político del Gobierno, porque "la sociedad se apoderó" de él y porque hay "datos estadísticos que demuestran que funcionó".
Desde finales de 2008, la Policía brasileña ha inaugurado 34 Unidades de Policía Pacificadora (UPP), cuarteles ideados para patrullar en las favelas que estuvieron cuatro décadas bajo el yugo de las bandas armadas y donde las autoridades no osaban a poner el pie.
La Secretaría de Seguridad ha elaborado un plan estratégico para expandir el programa, que actualmente atiende a 233 favelas, para llegar a por lo menos 40 UPP a finales de 2014 y de 45 ó 46 UPP en 2018, según Beltrame.
Sin embargo, el funcionario reconoció que, a pesar de la expulsión de las organizaciones criminales, "no es posible" acabar con el tráfico de drogas ni con la violencia en las barriadas pobres, donde todavía se esconden miembros de las bandas y donde hay "varias generaciones" de familias que trabajaron para ellas.
"Hoy la policía es mayoría en esos lugares y tienes la garantía de que no va a salir. El Estado es más fuerte que esas personas (narcotraficantes). La libertad de ir y venir de las personas está garantizada, pero eso no quiere decir que nunca más tengamos un disparo de arma de fuego en un lugar donde había guerra", comentó.
"Río de Janeiro tiene esa historia y tal vez perdamos una generación para cambiar un cuadro (de violencia) que, desgraciadamente, el Estado dejó llegar al punto que llegó", agregó.
En algunas favelas "pacificadas" se han registrado tiroteos recientemente, lo que el secretario atribuyó a intentos de "desestabilizar" el programa de seguridad por parte de algunos criminales, aunque descartó que las bandas aspiren a reconquistar las favelas de las que fueron expulsadas.
"No creo que vaya a haber una retomada de territorio. Porque si esos tipos entran hoy con cien hombres, yo entro mañana con 200 (...) A cualquier acción del narcotráfico, vamos a reaccionar inmediatamente", aseveró.
Beltrame consideró que las bandas están "dolidas" y aseguró que el 90 % de los narcotraficantes que huyen de las favelas acaban arrestados.
El secretario dijo que el programa de seguridad tiene "muchos más aspectos positivos que negativos", aunque admitió que los casos polémicos, como las denuncias de torturas a sospechosos en las dependencias policiales de las favelas, fueron "muy malos" para la imagen de las UPP.
El ejemplo que más eco ha tenido fue el del albañil Amarildo de Souza, desaparecido el pasado julio en la UPP de Rocinha, un caso por el que se han arrestado a 25 policías, acusados de torturarlo y asesinarlo.
Según Beltrame, para fomentar un "cambio de cultura" de los policías cariocas, se están introduciendo modificaciones en el curso para formar policías de las UPP, que antes "era muy de guerra" y ahora se está centrando en la "atención al ciudadano".
La "pacificación" cumple hoy exactamente cinco años, pues el 19 de noviembre de 2008 la Policía tomó a tiros la favela de Santa Marta, en una operación que, a la postre, dio pie a la ocupación permanente de la barriada.
Beltrame indicó que el Gobierno regional de Río de Janeiro decidió quedarse en Santa Marta después de la operación, con la que se desmanteló a la banda que operaba en la favela, aunque aseguró que la idea de ocupar las barriadas se manejaba hacía tiempo.
"La idea de ocupar y quedarse en las favelas nació en conversaciones en la Secretaría, pero estaba en la cabeza de todos los cariocas. Todo el mundo sabe que la favela tiene que ser integrada en la ciudad", comentó.
A pesar de que el programa ha cosechado elogios en muchas esferas y de sus buenos resultados en la mejoría de las tasas de violencia, Beltrame advirtió de que la seguridad pública es "un bien efímero" que se desvanece con un tiro.
"En seguridad pública nunca ganamos, empatamos. Nunca salimos victoriosos. Nunca estaré satisfecho con los índices de criminalidad, mientras esté aquí", concluyó.