Altos funcionarios entre ellos los ministros de Relaciones Exteriores de Francia y de Alemania, describieron oficialmente las conversaciones como un fracaso, debido al rechazo de Teherán de congelar su programa de enriquecimiento del mineral.
A pesar del trabajo de los investigadores y la colaboración del asesino, no se ha podido establecer con seguridad la magnitud de los crímenes, en parte por las lagunas en la memoria de Cullen y en parte también por la ausencia o imprecisión de muchos registros médicos.
Cullen había sido despedido de cinco trabajos como enfermero y había renunciado a otros dos, todo a raíz de las dudas sobre su desempeño.
Sin embargo, las clínicas y hospitales nunca compartieron la información respecto a Cullen, lo que siempre le permitió encontrar un nuevo trabajo y continuar con sus crímenes.
En la actualidad hay cerca de 20 demandas abiertas contra las clínicas en las que Cullen trabajó y cometió sus asesinatos.
"Usted traicionó los antiguos fundamentos de las profesiones del arte de curar"", dijo el juez Paul Armstrong mientras Cullen permanecía con sus ojos cerrados, sin moverse.
La sentencia fue leída en un tribunal que estuvo lleno de los parientes de las víctimas, quienes por primera vez tuvieron la ocasión de ver en persona al que llaman "monstruo".
Unos 60 familiares de las víctimas asistieron a la audiencia en la que se conoció la condena. Cullen, permaneció sentado en silencio durante la mayor parte de la audiencia.
Mientras los familiares hablaban, mantenía sus ojos cerrados, frustrando a algunos de ellos.
Cullen dijo que no tenía "nada para decir", desilusionando a algunos de los familiares que esperaban que explicara por qué había matado a sus víctimas.
Abundan en las residencias de ancianos. Muchas veces empiezan matando a enfermos terminales y acaban cargándose a los pacientes que les resultan pesados.
La mayoría alegan eutanasia en su defensa. El problema es que para que haya eutanasia tiene que solicitarlo el enfermo y estas víctimas no le contaron a ningún familiar su deseo de morir.
No está claro si las tendencias criminales de los "Ángeles de la Muerte" surgen antes o después de realizar los estudios universitarios.
Hay unos siete casos donde enfermeros han sido condenados.