Los responsables de una estación de ferrocarril situada en el norte de Inglaterra han decidido prohibir los besos en las instalaciones para evitar aglomeraciones de personas que se despiden y facilitar el acceso de los viajeros.
La estación de Warrington Bank Quay, en Cheshire, dispone de unas señales en el suelo en las zonas en que se registraban mayores retrasos para advertir de la nueva prohibición.
En contrapartida, los responsables de estas instalaciones establecieron una "Zona de besos" cerca del aparcamiento para que los usuarios puedan despedirse allí con mayor tranquilidad.
La compañía Virgin Trains informó que esta estación de ferrocarril soporta un mayor número de pasajeros desde la aparición de trenes de alta velocidad entre Londres y Glasgow, y que el objetivo de esta medida es facilitar el acceso de los pasajeros.
La aparición de estos carteles se enmarca dentro de los trabajos de remodelación que se han llevado a cabo en esta estación, y que han supuesto un coste de más de 650.000 euros.
Por el momento, incumplir la señal y besarse en el lugar incorrecto no supondrá penalización ninguna, según Virgin Trains.
"No veo por qué tienes que ir a un lugar ya determinado para besar a tu novio", se queja Rebecca Shaun. "Creo que si quieres decirle adiós a tu ser querido no debería existir un único lugar donde hacerlo".
Shaun y su novio, Nathan Taylor, acaban de utilizar el "Área para besos". Todavía agarrados de la mano, Taylor le dice a la BBC que si quiere a su novia, "debería tener derecho de besarla en cualquier lugar".
Si bien la idea de prohibir besarse puede sonar novedosa. Los encargados de la estación de tren no son los pioneros, pues fue en la ciudad estadounidense de Chicago donde primero se restringió el beso a los enamorados.
Más lejos han ido las autoridades de la ciudad de Guanajuato, México, que han prohibido besarse en público bajo pena de prisión. Según el Alcalde panista, los besos prolongados en público avergüenzan a los niños y por ello fueron prohibidos.