Un equipo de científicos del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC) ha descubierto que la proinsulina, la prohormona precursora de la insulina en el hombre, retrasa la pérdida de visión que provoca la retinosis pigmentaria, un grupo de dolencias hereditarias, por ahora, incurables, que afectan a una de cada 4,000 personas.
Con ese término, la comunidad científica se refiere a un grupo de patologías catalogadas entre las enfermedades raras, y con cerca de 11,000 afectados en España, que provocan la paulatina pérdida de visión de los enfermos hasta llegar a la ceguera, en la mayoría de los casos.
El hallazgo, fruto del trabajo que inició en 1992 el equipo que dirigen Enrique J. de la Rosa y Flora de Pablo en el (CSIC), en Madrid, sienta las bases para el uso de proinsulina en tratamientos contra la enfermedad.