Científicos del Kings College de Londres han desarrollado un método capaz de prolongar la vida fuera del cuerpo de los órganos destinados a trasplantes.
En colaboración con la industria de la biotecnología, los científicos británicos han desarrollado un método que consiste en aplicar a la superficie interna de los riñones de un donante una capa protectora hecha con una substancia que es un regulador natural de ciertas proteínas.
Se trata de una proteína llamada mirococept que reproduce el mecanismo protector que se activa frente a ataques del sistema inmunológico, y que podría multiplicar el tiempo de supervivencia de los órganos fuera del cuerpo humano.
Normalmente, los órganos no sobreviven una vez extraídos de un cuerpo más de unas veinticuatro horas, lo cual representa un grave problema para los trasplantes.
Cuando una infección o un virus atacan células o fluidos del cuerpo humano se activa una parte del sistema inmunológico que ataca e intenta destruir las células del organismo intruso, pero ese sistema es controlado a su vez por "reguladores" -moléculas de proteínas- presentes en la superficie celular.
Estas proteínas impiden que las propias células del cuerpo sean atacadas también por el sistema inmunológico.
Pero cuando se extirpa un órgano para un trasplante, esos reguladores desaparecen debido a la falta de flujo sanguíneo y consecuentemente a la ausencia de oxígeno.
Este efecto es contrarrestado por la sustancia desarrollada por los científicos del Kings College y presentada en un congreso en Birmingham.
En los primeros experimentos realizados la mitad de los órganos tratados con mirococept sobrevivieron al almacenamiento en hielo durante dieciséis horas, frente a sólo una quinta parte de los órganos no tratados.
Un estudio piloto en el que participaron trece pacientes demostró que el método es seguro y ahora se trata de reclutar a más de trescientos voluntarios para un test más amplio que se llevará a cabo el próximo año en varios centros de trasplantes del Reino Unido.
Los pacientes a los que se implanten órganos tratados con mirococept tendrán que seguir tomando fármacos para silenciar sus sistemas inmunológicos y se trata ahora de lograr reducir la dosis necesaria pues esas medicinas aumentan el riesgo de cáncer.
Hasta ahora, sólo se ha llevado a cabo una prueba de seguridad con el compuesto para demostrar que no daña al paciente, pero se lleva a cabo un ensayo clínico para comprobar su efectividad. Los investigadores afirman que los estudios de laboratorio han sido alentadores.