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Promesas incumplidas y una guerra sin cuartel en Afganistán

La corrupción en la cosa pública y la falta de interés en mejorar los niveles de vida en la población han provocado el caos en que viven.


Lejos quedaron los días cuando el verano afgano era sinónimo de abundancia.

Ahora, mientras la nieve se derrite en los picos de las montañas, un mal presagio se respira en el aire.

El verano en Afganistán es la temporada de combates.

Mientras disfrutamos un tradicional plato afgano de arroz, cordero y delicioso pan casero en la mansión de un alto funcionario del gobierno, nuestro anfitrión reconoce que espera un aumento en los ataques del Talibán, pero insiste en que no ganarán.

"No pueden tomar ningún sitio", dice mientras intenta comerse un pedazo de carne lleno de huesos.

Sin embargo, añade que la lucha está en un punto muerto y responsabiliza de la situación al supuesto apoyo externo.

 

"Estamos peleando una guerra con un enemigo que tiene su origen fuera de Afganistán, dentro de Pakistán. Mientras el Talibán tenga una base, no podremos ganar esta guerra".

Caos.
Saqui Baghiani, un profesor de secundaria de 43 años, se trasladaba en su vieja bicicleta china.

Baghiani veía con buenos ojos los cambios que ha experimentado el país.

 

"Afganistán ha hecho progresos notables en comparación con la época previa a la guerra y los días del Talibán".

Sin embargo, también apuntaba que los fracasos del gobierno eran inaceptables.

Insistía en señalar que el presidente Hamid Karzai debería despedir a los funcionarios corruptos y proporcionar servicios básicos a la población tales como salud y agua potable, ya que esto podría traer la paz.

 

"Vaya y vea quien es el dueño de estas casas caras en (el suburbio) Wazir Akbar Khan y quién está manejando los vehículos todo terreno", nos decía.

"Karzai debería preguntarle a estos funcionarios cómo fue que se hicieron ricos de la noche a la mañana, en vez de estar repitiendo una y otra vez promesas vacías".

Baghiani reprocha el comportamiento de los ministros del gobierno. "No estamos pidiendo rascacielos. Las exigencias de nuestro pueblo son simples. Millones de dólares se gastan en vehículos todo terreno y salarios. Todo el mundo es corrupto".

Lo que no entienden los más pobres es ¿por qué tantos problemas básicos no se han solucionado a pesar de los miles de millones de dólares de ayuda internacional?.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América