Las promesas de los primeros ministros israelí, Ariel Sharon, y palestino, Mahmoud Abbas, pusieron en movimiento una iniciativa apoyada por Estados Unidos para lograr la paz en la región y crear un estado palestino, consolidando el nuevo papel de Bush como mediador en el conflicto.
“Una gran esperanza y cambio está llegando al Oriente Medio”, dijo Bush, antes de que los dos primeros ministros estrecharan sus manos por primera vez en público durante la cumbre tripartita en la ciudad portuaria jordana de Aqaba.
“Todas las partes han hecho compromisos importantes y Estados Unidos se esforzará para ver que esos compromisos se cumplan”, dijo Bush tras reunirse con Sharon y Abbas.
En sus discursos de cierre, en un palacio con vista al Golfo de Aqaba, Sharon y Abbas dijeron que concebían una época en la que un estado israelí y otro palestino convivirían en paz.
Pero aún quedan pendientes interrogantes claves sobre si Abbas podría cumplir con sus promesas de persuadir a los militantes de detener sus ataques contra los israelíes, que han caracterizado los 32 meses del levantamiento por la independencia palestina.
“Nunca estaremos listos para entregar las armas hasta la liberación del último centímetro del territorio de Palestina”, dijo Abdel-Aziz al-Rantissi, portavoz del grupo militante Hamas.
Yihad Islámica, otro grupo que ha jurado destruir a Israel, hizo una declaración semejante.
Los palestinos también han expresado dudas sobre el compromiso de Sharon con una solución que incluya dos estados y el desmantelamiento de los asentamientos que ha promovido por tanto tiempo.
El plan prevé la creación de un Estado Palestino en el 2005, después de que los israelíes y los palestinos completen una serie de medidas para fortalecer la confianza recíproca, que incluye el congelamiento de la expansión de los asentamientos judíos. Miles de personas se reunieron anoche en Jerusalén para protestar por el propuesto desmantelamiento de los asentamientos de colonos judíos.
“Estado palestino: desastre para el Estado de Israel”, decía una enorme pancarta.
“La cumbre de Aqaba fue una ceremonia humillante en la cual el gobierno israelí celebró su rendición al terror palestino”, dijo el Consejo YESHA, una organización que representa a los colonos.
En sus declaraciones, con Bush, Abbas y el rey Abdullah de Jordania a su lado, Sharon dijo que Israel “comenzará a evacuar inmediatamente todos los asentamientos ilegales”.
El primer ministro se refería principalmente a una serie de asentamientos escasamente poblados que fueron establecidos en Cisjordania sin la autorización del gobierno israelí después de marzo del 2001, cuando Sharon llegó al poder y que “la Hoja de Ruta” del plan de paz contempla que sean desmantelados. En comentarios que probablemente complacieron a Sharon y Bush, Abbas se comprometió en su declaración a hacer “todos los esfuerzos” para poner fin a “la militarización” del levantamiento palestino en reclamo de la independencia que se inició en septiembre del 2000.
“La Intifada armada debe terminar y debemos recurrir a los medios pacíficos para lograr nuestras metas”, dijo Abbas, haciendo de hecho un llamado para terminar con décadas de lucha armada por un estado independiente.
El presidente palestino, Yasser Arafat, ignorado por Estados Unidos e Israel por su presunto respaldo a las actividades violentas, no fue invitado.