Los esfuerzos de Rusia para lograr el apoyo de Occidente a su drástica posición sobre la crisis en la región de Chechenia recibió un doble revés ayer, cuando Dinamarca dejó libre a un dirigente guerrillero y la ONU criticó a Moscú por su tratamiento de los refugiados europeos.
El Ministerio de Justicia de Dinamarca dijo que el gobierno de Moscú no había proporcionado suficientes evidencias para justificar la extradición de Akhmed Zakayev, un asistente del fugitivo presidente checheno Aslan Maskhadov.
Dinamarca había arrestado en octubre a Zakayev, a solicitud de las autoridades rusas. En otro revés para Rusia, las Naciones Unidas expresaron su desaprobación al cierre por Moscú de un campo de refugiados en la provincia de Ingushetia, fronteriza con Chechenia.