Uno de los fósiles más famosos del mundo, que durante 150 años fue considerado como la primera ave conocida, resulta no ser ave alguna, según un nuevo análisis.
Científicos chinos proponen un cambio al árbol genealógico que elimina el arqueoptérix de la rama de las “aves” para colocarlo en otra rama estrechamente relacionada con la anterior, la de los dinosaurios con forma aviaria.
El arqueoptérix era una criatura del tamaño de un cuervo. Vivió hace 150 millones de años. Tenía alas y plumas, pero también características no aviarias como dientes y una cola con estructura ósea. Descubierto en 1861 en Alemania, dos años después que Charles Darwin publicó “Sobre el origen de las especies”, se convirtió en un ícono sobre la evolución.
Los científicos chinos admiten tener sólo evidencias ligeras en apoyo de su propuesta, que depende de incluir un dinosaurio recientemente reconocido.
Expertos dicen que el cambio podría ser revocado por nuevos descubrimientos. Y aunque podría conmover los conocimientos científicos sobre las aves, no significaría casi nada para otras cuestiones en el proceso de la evolución.
El arqueoptérix está incluido en una sección del árbol genealógico modificada varias veces en los últimos 15 a 20 años, y que todavía sigue incierta. Los fósiles descubiertos borronearon la distinción entre las aves de apariencia de dinosaurios y los dinosaurios de apariencia aviar, mientras que características como las plumas y las espoletas ya no son consideradas guías confiables.
“Las volátil han estado tan firmemente dentro de este grupo de dinosaurios pequeños que es muy difícil de distinguir unos de otros”, dijo Lawrence Witmer, que estudia la evolución de las primeras aves.