La propuesta de los demócratas sobre Irak tiene como propósito explícito traer de retorno al país a la mayoría de los soldados que participan en tareas de combate. Sin embargo, de ser aprobada por el Congreso, permitirá la presencia de decenas de miles de efectivos militares en la nación árabe durante muchos años.
Esa realidad fue francamente admitida por los demócratas, quienes alegan que sigue siendo la mejor opción de reducir la cifra de soldados en Irak, pero indignó a los grupos pacifistas.
También confirmó el pronóstico del presidente George W. Bush de que EE.UU. tendrá que mantener una prolongada presencia militar en Irak, tal como ocurre en Corea del Sur.
La propuesta demócrata intenta que los soldados de fuerzas de combate comiencen a abandonar Irak en un lapso de 30 días, un requisito que Bush de todas maneras cumplirá.