Miles de personas se manifestaron en el centro de 22 ciudades italianas para decir “NO” a la llamada “ley mordaza”, el proyecto de ley que prevé multas y penas de cárcel para quienes difundan el contenido de las escuchas telefónicas incluidas en investigaciones oficiales.
La convocatoria, realizada por la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) y proyectada también para París, Londres y Bruselas, tuvo el apoyo de organizaciones sociales y formaciones políticas opositoras como el Partido Demócrata (PD), Italia de los Valores (IDV) y los Verdes.
El secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, el ex magistrado Antonio di Pietro, líder de IDV, o escritores como Carlo Lucarelli, acudieron a la concentración de Roma, donde el calor no impidió que la céntrica Piazza Navona se llenara de ciudadanos, muchos de ellos amordazados.
Bersani se declaró “a favor de un retiro absoluto del texto” y consideró que la ley debe “formularse de nuevo”.
Los manifestantes llenaron la plaza de ejemplares de la Constitución italiana de 1948 y de pancartas en las que podían leerse lemas como “La prensa libre es belleza”, “La ley mordaza niega a los ciudadanos el derecho de estar informados” o “No a la mordaza del Estado”.