En medio de un despliegue policial inusitado en la capital chilena, los cancilleres del Foro de Cooperación de Asia Pacífico (APEC) iniciaron ayer un encuentro previo a la cumbre de líderes del fin de semana, con vistas a profundizar el libre comercio.
Más de 120 personas, entre ellos algunos periodistas, fueron detenidas con particular violencia por la policía uniformada en manifestaciones de estudiantes contra el foro, que surgían como focos dispersos en los alrededores del centro de Santiago.
Paralelamente, las alarmas de la policía se activaron por llamados anónimos que avisaban de falsos atentados explosivos en el tren subterráneo, la embajada de EU y un edificio del lujoso oriente capitalino, que luego de ser evacuados, volvieron a operar normalmente.
El gobierno ha justificado la actuación de los carabineros contra los manifestantes pues, a su juicio, se ha tratado de personas que no cuentan con autorización para protestar y que alteran la tranquilidad de los demás ciudadanos.
Pese a que Santiago parecía una ciudad sitiada, el presidente Ricardo Lagos intentó dar una señal de normalidad en la tarde de ayer al trasladarse desde un encuentro con empresarios ligados a APEC al palacio presidencial de La Moneda en el tren subterráneo, aunque rodeado de una decena de guardias.
La malla de seguridad instalada en la capital, con unos 5,000 policías en la calle, responde a las necesidades planteadas por la organización de APEC, que teme eventuales atentados contra los figuras como el presidente estadounidense, George W. Bush, o el mandatario ruso, Vladimir Putin.