El Gobierno argentino restó importancia a las masivas protestas del jueves, mientras sectores oficialistas se inclinaron por “tomar nota” y la oposición saludó lo que considera un varapalo a la presidenta Cristina Fernández, a un año de las elecciones legislativas de 2013.
Mientras gobierno y oposición polemizan sobre las protestas, Fernández optó por guardar silencio y, llevó su agenda de gobierno.