Las protestas en el departamento boliviano de Potosí (suroeste) se agravaron al cumplirse 10 días, con la incorporación el viernes del gobernador oficialista Félix González a las huelgas de hambre que realizan decenas de personas y el bloqueo de los accesos al aeródromo de la ciudad, porque se siente abandonado por el presidente Evo Morales.