La primera prueba nocturna del sistema antimisiles estadounidense fracasó al no desprenderse el vehículo interceptor del cohete impulsor, informó el Pentágono. La prueba, que costó 100 millones de dólares, es la tercera que falla de un total de ocho llevadas a cabo hasta ayer, como parte del programa de construcción de un escudo protector contra posibles misiles lanzados por países como Irak o Corea del Norte.
El último ensayo, igual que los anteriores, se realizó con el lanzamiento de un misil "enemigo" desde la base aérea de Vandenberg (California), que debía ser interceptado por un cohete lanzado desde las islas Marshall, en el Pacífico.