Pero recuperar los restos de alguien del pasado requiere de un largo proceso de investigación y de pruebas realmente costosas que indicarían a quién pudo pertenecer.
Juan Guillermo Martín, arqueólogo colombiano, desarrolla desde 1995 investigaciones en nuestro país.
Indicó que cuando se encuentra un enterramiento o restos óseos humanos, lo primero que se hace es un trabajo de limpieza, consolidación y restauración.
Posteriormente se contratan los servicios de un especialista antropólogo-fisico-biólogo para que haga los análisis descriptivos.
Estos exámenes determinarán el sexo, la edad, posibles causas de muerte, enfermedades que padecía, y principalmente su grupo étnico, es decir, si era nativo indígena o europeo.
Martín señaló que el tiempo que demora una investigación es relativo. Por cada mes de trabajo de campo se requieren dos meses más de trabajo de laboratorio, que se divide básicamente en los análisis y tratamientos respectivos de los que requiere un enterramiento.
Sobre el costo de estas investigaciones, depende del proyecto, debido a que hay algunos que son más abarcadores.
Puso como ejemplo el factor tiempo, que es muy importante, pues si se excava en invierno las lluvias hacen que los pozos se llenen de agua, lo que ocasiona una mayor inversión.
Otro de los factores es el lugar donde se encuentra la osamenta, porque si se determina que en esa área existe más de una, son varias las pruebas de ADN que hay que realizar, lo que aumenta sin duda el precio de los análisis pertinentes.
Sin embargo, éstas no son las únicas que se le realizan a un enterramiento, porque según el arqueólogo una de las más ventajosas es la denominada "Carbono 14", técnica que se utiliza para determinar la antigüedad.
Esta prueba consiste en mezclar materia orgánica, con carbón vegetal, y en el caso nuestro los dientes pertenecientes a algunos indígenas.
Luego se hacen los análisis que dictaminan, con cierto grado de exactitud, la antigüedad del enterramiento.
Además se efectúa un estudio de antropología física, en el que, en muchas ocasiones, han participado antropólogos extranjeros.
Este proceso de investigación requiere de tiempo y de recursos económicos, que en su mayoría han sido subsidiados por el Patronato de Panamá Viejo, y por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá.
Mediante este apoyo se ha podido enviar muestras a Estados Unidos, donde hay expertos en fechamientos y descripciones acertadas de la osamenta, en un periodo de estudio que abarca de 15 a 20 días.
Juan Guillermo Martín antes de venir a Panamá trabajó durante seis años en arqueología histórica y pre hispánica en el noroccidente de Colombia. Le apasiona conocer sobre nuestros antepasados.
Por eso se ha dedicado al proyecto de línea de investigación de los patrones funerarios coloniales en los predios de Panamá Viejo, donde ha obtenido muchos logros.
Nunca olvidará haber encontrado una rana de oro de la ocupación pre híspánica, que aunque no es parte de lo que busca un arqueólogo, sí resulta atractivo.