D ocenas de deslizamientos de tierra por lluvias intensas en las montañas del norte de Filipinas mataron aproximadamente a 181 personas, mientras la persistente precipitación de agua a causa de la depresión Parma y el exceso de líquido en las represas convirtieron una porción de una provincia en “un enorme río”, dijeron el viernes funcionarios.
La calamidad más reciente elevó la cifra de muertes a más de 400 en la peor inundación en Filipinas en 40 años, después de que dos tormentas seguidas comenzaron a golpear el norte del país desde el 26 de septiembre.
Se teme que más de cien personas murieron, debido a aludes en dos provincias -Benguet y Mountain- a lo largo de la cadena de montañas Cordillera, al norte de Manila, señaló Olive Luces, director regional de la Oficina de Defensa Civil.
Bloqueo.
Los desprendimientos de tierra bloquearon caminos a la ciudad montañosa de Baguio en el centro de la región de la Cordillera, por lo que es difícil conocer las cifras exactas.
“Aún estamos contabilizando, pero considerando todo, calculamos que hubo decenas de muertos por los cuatro aludes'', indicó Luces. “Están en curso las operaciones de recuperación (de cuerpos)'', afirmó.
Han ocurrido alrededor de 100 deslaves en la región desde el fin de semana, dijo Rex Manuel, otro funcionario de socorro.
La represa de San Roque liberó agua al río Agno la noche del jueves e inundó a 30 de las 46 poblaciones de esa provincia costera.
Los meteorólogos dicen que la depresión tropical Parma aún se mantiene cerca de la costa nordeste y generó lluvias durante la noche. Es la segunda tormenta importante que alcanza al país en dos semanas.