Fantasma del fracaso
- El Gobierno holandés cayó en abril cuando el partido de Wilders se retiró de las negociaciones para aprobar un nuevo plan de ajustes presupuestarios para bajar el déficit, que entonces se estimaba sería del 4.6% del PIB para el 2013.
La pugna económica para salir de la crisis marca en Holanda el último tramo de la campaña de las elecciones del próximo 12 de septiembre, pone a prueba la política de recortes del liberal Mark Rutte, y destapa medidas proteccionistas respecto a una Europa debilitada.
A pocos días para que se celebren los comicios, los asuntos económicos -ligados como nunca antes en Holanda al debate sobre Europa- son uno de los mayores puntos de discordia de una campaña, que en su última fase mantiene un pulso entre los liberales en el actual Gobierno y sus clásicos opositores laboristas.
Mientras que todo el espectro político asume la necesidad de hacer recortes para salir de la crisis, la derecha y la izquierda tradicionales difieren sobre dónde aplicar esas reducciones.
"Las consecuencias sociales de la crisis de la deuda están acaparando gran parte de los debates", dijo a Efe el politólogo de la Universidad de Ámsterdam, Otto Holman.
La sanidad ha sido el tema estrella sobre el que el candidato liberal y primer ministro, Mark Rutte, ha tenido que rectificar declaraciones públicas y reconocer que su partido aumenta los costes de copago sanitario, lo que ha minado su credibilidad.
Los laboristas, con el exactivista de Greenpeace Diederik Samsom como nuevo líder, proponen una "salida social a la crisis" y defienden un copago sanitario proporcional a los ingresos, así como limitar la privatización de ese sector. El desempleo también está siendo arma arrojadiza, ya que aunque el índice de desocupados es bajo en Holanda (un 5.3%), la tendencia es al alza si se compara con el 4.3% de hace un año.