El destituido presidente de Cataluña prometió ayer martes que prolongará la lucha por la independencia de la región española y llamó a la Unión Europea a pronunciarse sobre el encarcelamiento de funcionarios catalanes en una causa por rebelión.
Los comentarios de Carles Puigdemont se produjeron en un acto en Bruselas al que asistieron unos 200 alcaldes de Cataluña, que saludaron al depuesto líder con gritos de "presidente" y "libertad".
Los alcaldes alzaron sus bastones, símbolo del poder de ediles en España, al final de su discurso y los congregados cantaron el himno catalán.
"No renunciaremos al ideal de un país, a esta noción de democracia", le dijo Puigdemont a los alcaldes, reunidos en un museo de arte en el centro de Bruselas.
Mientras ayer en Madrid, el Gobierno español ha pedido al Tribunal de Cuentas que investigue los costos del referéndum de "autodeterminación" del 1 de octubre pasado en Cataluña y se reclamen, en su caso, las indemnizaciones que procedan a Puigdemont y sus exconsejeros.