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Punta de lanza


En todo escenario de invasión terrestre de Irak, la punta de lanza de la ofensiva de Estados Unidos son sus fuerzas especiales, en particular las famosas "boinas verdes".
En el marco de una ofensiva relámpago, esos comandos serían los ojos y el puñal del Ejército estadounidense en el terreno. Su misión esencial es designar objetivos, vigilar los yacimientos de petróleo, indicar las rutas más propicias, localizar baterías de misiles Scud y sorprender el traslado de armas de destrucción masiva.
Responsables del Pentágono reconocieron que, desde hace algún tiempo, fuerzas especiales entraron y salieron de zonas del norte de Irak controladas por los kurdos.
Pero esos responsables se negaron a comentar las informaciones de prensa sobre la intensa actividad de comandos que se prepararon para una invasión a Irak.
"Van a pasar muchas cosas en muy poco tiempo", pronosticó Michael Vickers, ex oficial de las fuerzas especiales que trabaja para el Centro de Análisis Estratégico y Presupuestario, un centro de estudios de Washington especializado en asuntos militares.
Washington dispone de sólo 47,000 hombres en las fuerzas especiales y muchos de ellos ya están en misión, fundamentalmente en el Cuerno de Africa y en Afganistán.
Después de su demostración en Afganistán el año pasado, los comandos especiales tienen en Irak un rol importante como apoyo de las fuerzas convencionales.
Su papel será más importante que en la primera Guerra del Golfo, cuando fueron utilizados solamente después que Bagdad comenzó a disparar misiles Scuds sobre Israel y Arabia Saudita.
Esta vez, la búsqueda de Scuds representa una prioridad absoluta para prevenir la eventualidad de un ataque iraquí con armas químicas o biológicas contra Israel o las propias fuerzas norteamericanas en la región del Golfo.
La búsqueda del presidente Sadam Hussein y de otros dirigentes iraquíes también ha sido confiada a unidades especiales como la Fuerza Delta. Pero, después de haber dejado escapar a Osama bin Laden, Washington se verá en serias dificultades si también el presidente iraquí se le escurre entre los dedos.
Las boinas verdes también deben impedir que se enfrenten las diferentes facciones de la oposición iraquí. Dos grupos de las fuerzas especiales ya estarían instalados con grupos kurdos rivales en el norte de Irak.
Los kurdos temen perder la autonomía casi total de que disfrutan desde la Guerra del Golfo, sobre todo si se permite el ingreso de las fuerzas turcas al norte de Irak.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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