El primer ministro británico, Tony Blair, consiguió ayer el consentimiento de Rusia al plan para un arreglo pos-bélico en tres etapas en Irak, aunque el presidente ruso, Vladimir Putin, insistió en el papel protagonista de la ONU.
Tras dos horas de conversaciones con Putin en una residencia a las afueras de Moscú, Blair dijo en una rueda de prensa conjunta que "el arreglo en Irak debe llevarse a cabo en tres etapas, con participación de las fuerzas de coalición y la ONU". Putin respondió que este plan "supone una buena base" para el estudio del arreglo pos-bélico iraquí y el "acercamiento de las posiciones" entre la coalición y los países contrarios a la guerra en Irak.
La primera etapa contempla la solución de los problemas más urgentes de seguridad, abastecimiento y reconstrucción bajo control de la coalición angloamericana. La segunda fase prevé crear una administración provisional, y la tercera apunta a la aprobación de una nueva Constitución y la formación de un gobierno legítimo de Irak.
Rusia se opone al levantamiento de sanciones impuestas a Irak por el Consejo de Seguridad de la ONU mientras "no esté clarificada" la cuestión de las armas de destrucción masiva, declaró además el presidente ruso.