En la incursión armada del 2003 se tuvo éxito y el gobierno contaba con el apoyo de los estadounidenses, así lo demostraban las encuestas ya que la guerra contra Irak registraba un 85% de aceptación, mientras que la popularidad del presidente de Estados Unidos George W. Bush se encontraba en un 69%.
Tres años después, un 60% de los norteamericanos cree lo contrario sobre la guerra en Irak.
La razón es muy simple: hay más de 2, 300 soldados muertos, cerca de 17, 000 heridos y gastos por el orden de medio billón de dólares un fuerte cansancio en las tropas y un gran desgaste.
Esto indica que la población esta cansada de una acción bélica que a la larga no ha valido la pena.
Con el paso del tiempo en Irak se han logrado cambios políticos de suma importancia. Uno de ellos han sido las elecciones legislativas del 30 de enero de 2005, cuando los chiítas ganaron estos comicios, pese al boicot de los sunítas.
Otro de los logros alcanzados, fue la aprobación de una nueva Constitución elaborada por los 275 diputados, la cual fue refrendada el 15 de octubre.
Aún falta lo más importante que es la conformación de un gobierno donde chiítas y sunítas puedan trabajar juntos.
Pese a estos avances, en Irak no han cesado los ataques sangrientos por parte de los insurgentes, que consideran al gobierno electo como traidor.
Ante estos hechos la población iraquí aún no encuentra la paz ofrecida por la cualición, encabezada por Estados unidos, e Inglaterra, y continúan los ataques sangrientos en las distintas provincias del país.
Las altas figuras gubernamentales, siguen siendo víctimas de los insurgentes, la zozobra es constante y por más que se haya prometido una mejor seguridad, esta no ha sido posible.
La incertidumbre y el temor se mantienen en la vida cotidiana de los iraquíes, condicionada por una inseguridad imparable y la falta de servicios básicos.
Si se revisan los hechos, desde el 2003 hasta la fecha, la pregunta que cabe es ¿qué busca Bush en Irak?
Intervino buscando armas nucleares y conecciones con Al Qaeda, y no encontró nada, solo pudo derrocar a al presidente irquí Sadam Hussein.
Prometió una guerra corta y aún las tropas norteamericanas y de la colaición no tienen una fecha de salida.
Ha realizado varias incursiones armadas para acabar con los insurgentes, y los niveles de violencia aumentan.
Ha impulsado esta guerra y ahora le pide paciencia a los norteamericanos, para "resistir la tentación" de una retirada.
En todos y cada uno de sus movimientos en esta guerra, el presidente Bush ha perdido, y prueba de ello son sus bajos índices de popularidad en las últimas encuestas presentadas en las últimas fechas, donde sólo ha obtenido un 36% de aceptación.
Lo único que le queda en todo esto es mantener la hegemonía y el poderío que ha caraterizado ha Estados Unidos ante el resto del mundo.
Irak es un estado de Asia occidental, situado en el sector septentrional de la península Arábiga, que limita al norte con Turquía, al oeste con Siria y Jordania, al sur con Arabia Saudí y Kuwait y al este con Irán; al sureste sus costas están bañadas por el golfo Pérsico.
Tiene una población de 25.8 millones de habitantes hasta el 2004, según la ONU.