El 2 de noviembre los estadounidenses votarán para elegir un nuevo presidente, pero también para renovar la totalidad de los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, además de gobernadores en once estados y pronunciarse en 150 referendos locales.
Igualmente, serán definidos numerosas asambleas locales, así como jueces, procuradores y alguaciles de policía.
A nivel federal, los republicanos estiman que tienen buenas posibilidades de conservar la mayoría entre las dos secciones del Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes.
En el Senado, 34 bancas se van a renovar, de ellas 19 demócratas. Los republicanos detentan actualmente una mayoría de 51 escaños, contra 48 demócratas y un independiente.
En la Cámara Baja, los demócratas deben ganar 12 bancas para obtener el control, una misión difícil ya que la tasa de reelección de los salientes está en 95%, según el instituto independiente Boletín Político Cook.
Solo 34 representantes no son candidatos a la renovación de su mandato este año.
Sobre los 11 cargos a gobernador (jefe del Ejecutivo de un Estado) pasibles de cambio, seis pertenecen a demócratas. Los republicanos esperan obtener Indiana y Missouri en tanto sus rivales Montana y Utah.
El partido Republicano ocupa actualmente 28 puestos de gobernador contra 22 del partido Demócrata.
Los electores de 32 Estados deberán además pronunciarse sobre 157 referendos. Estas consultas locales abordan temas como : matrimonios gays y la legalización de la marihuana.
En ese caso, cada Estado debería emitir un voto y se requeriría una mayoría absoluta de los estados para determinar la fórmula ganadora.
El presidente electo asume su cargo. el 20 de enero.