A ORILLAS del gran río Saint Laurent, se levanta la vieja Ville de Québec, asentamiento clásico colonial.
La primera impresión de la urbe, sede de la cultura francesa en el Canadá, es ver un desfile de banderas en las fachadas de edificios, residencias y patios.
Por un lado abundan las banderas con la hoja de maple de Canadá, mientras que el emblema azul blanco con la flor de lis de Québec aparece en las calles cercanas al histórico Chateau Frontenac.
"Esta es una de las regiones del mundo en donde hay más banderas per cápita, en una simple ciudad", nos decía un guía turístico cuando en mayo de 2001 visitamos el Québec.
Este panorama, que todavía persiste, evidencia que en la tranquila Canadá se lucha por evitar que el Québec declare su separación, pues es después de Ontario la región más poderosa de la potencia norteña.
Québec es un fenómeno que no se debe menospreciar. La provincia que hoy celebra su autoproclamada "Féte Nationale" (Fiesta Nacional), es un ejemplo de la mezcla de influencias, tanto británica como francesa, en el Nuevo Mundo.
Sin embargo, el nacionalismo francés en Canadá tomó impulso a finales de 1960, sobre todo cuando el ex presidente galo Charles De Gaulle, declaró en 1967 en Montreal la polémica frase "Viva el Québec Libre".
Pese a que el movimiento separatista quebequense ha perdido poder, todavía es una fuerza a considerar.
El pasado 26 de marzo, los electores de Québec acudieron a las urnas para escoger sus líderes regionales.
En apretado margen, el Partido Liberal del premier regional Jean Charest logró vencer al nacionalista Partido Quebequense (PQ), que pide la creación de un país separado de Canadá.
Pero el partido quedó sin una amplia mayoría en el parlamento regional y los analistas estiman que es inminente nuevas elecciones.
Si el PQ regresa al poder, incluso en alianza, de seguro llamará a un nuevo referendo pro independencia.
Además, el 27 de noviembre de 2006 el Parlamento canadiense reconoció a Québec "como una nación dentro de Canadá", con el apoyo del premier canadiense Stephen Harper, en un intento de aplacar los deseos secesionistas.
Aunque puede ser que Québec no logre su independencia pronto, lo cierto es que la influencia de la sociedad francesa ha dejado profundas huellas en Canadá.
Sólo basta recordar que en Canadá se habla francés e inglés y que Québec fue la cuna de la actual sociedad canadiense, que es progresista y tolerante.
Québec busca definir su espacio en Canadá
La región francófona quebequense se debate en declarar su independencia o mantenerse unida a la federación.