DESDE EL PRIMER día del cese el fuego se escucha hablar del desarme de Hizbulá. Y es que la resolución 1701 de Naciones Unidas lo menciona varias veces en el texto, pero no esclarece quien tendrá la responsabilidad de hacerlo.
En cualquier caso, queda claro que será la tarea más difícil de realizar en el Líbano de la posguerra.
"Las probabilidades son casi nulas", señaló a BBC Mundo la experta en Hezbolá Amal Saad Ghorayeb desde Beirut.
Y agregó: "Las justificaciones habituales de su lucha siguen ahí: la ocupación de las granjas de Shebaa, los prisioneros libaneses en las cárceles israelíes y la violación del espacio aéreo libanés."
"A eso hay que añadirle las nuevas razones de este conflicto, la presencia de soldados israelíes en territorio libanés, y la amenaza de Israel de asesinar dirigentes de Hizbulá", dijo la académica libanesa.
Hace poco más de una semana, Hassan Nasralá, líder del movimiento Partido de Dios o Hizbulá, se adjudicaba una victoria estratégica e histórica frente a Israel.
Luego del cese el fuego entre los beligerantes, el ejército libanés comenzó su despliegue en el sur del país.
Los habitantes del sur recibieron con gusto al ejército, pero en sus expresiones de bienvenida también incluían a Hizbulá.
Varios se referían a ambos como a la gran familia libanesa.
"¿Quién es el ejército libanés? El primo, el amigo. ¿Y de dónde es este ejército? De aquí.
Pues entonces no hay problema", dijo a la BBC Mohammed, un mecánico de Tibnin, en el sur de Líbano.
"Y desde que en 1996 el gobierno de Hariri legitimó a la resistencia, se le pidió al ejército que la protegiera y eso ahora forma parte del código de ética.
El propio comando del ejército dijo que desplegarían sus fuerzas al lado de la resistencia", dijo la experta Amal Saad Ghorayeb.
La presión internacional y de varios sectores políticos sobre el gobierno libanés en aras controlar sus fronteras y desarmar a Hizbulá se ha incrementado.
"Tendrá que suceder algún día porque queremos instrumentar el acuerdo de Taef, en el que únicamente el ejército libanés puede poseer armas", dijo a la BBC Nayla Moawad, ministra de Asuntos Sociales de Líbano.
Sin embargo, Ali Ammar, uno de los miembros de Hizbulá en el parlamento libanés indicó que el momento del desarme no ha llegado.
"En momentos en que nuestros niños y mujeres están aún bajo los escombros en los suburbios del sur de Beirut y en el sur del país, y mientras Israel continúa su agresión y sus amenazas, desafortunadamente varias voces se han expresado en contra de nuestras armas y se olvidan de las armas de Israel, aseveró el parlamentario de Hizbulá.
Líbano es un crisol de 17 ó 18 sectas religiosas, y 20 ó 30 partidos políticos, por lo que debemos tomar una decisión de forma conciliatoria y un consenso para enfrentar este problema.
Los libaneses están ávidos de seguridad y estabilidad, por lo que una solución que esté en el medio de las opciones no les parece tan descabellado.
¿Quién desarma a Hizbulá?
Por ahora Francia e Italia han informado de su intención de enviar soldados a Líbano.