La ciudad de Casablanca, capital económica de Marruecos, foco industrial, urbe bulliciosa y con fama de fea y hostil entre los mismos marroquíes, se ha armado de argumentos para presentar ante la Unesco su candidatura a patrimonio de la humanidad.
En un país con un riquísimo patrimonio de todas las épocas musulmanas, presente en Fez, Marrakech o Rabat, Casablanca es la más original de todas las ciudades por su colección de estilos arquitectónicos modernos, fundamentalmente de la primera mitad del siglo XX.