Las autoridades de Nueva York quieren que los conductores de sus famosos taxis amarillos vayan mejor vestidos y para ello se plantean someter a votación el próximo mes, cuál será el nuevo código de vestimenta de esos trabajadores.
La Comisión del Taxi y las Limusinas, quiere que sus taxistas, representantes de la más variada multiplicidad étnica, "tengan una apariencia más profesional".
La ciudad dispone desde 1987 de un código de comportamiento y vestimenta para los taxistas que indica que no pueden llevar chanclas, pantalones cortos o cualquier otro ropaje inadecuado.