La arquitecta Raisa Banfield, miembro de la Alianza Pro Ciudad, no ve con buenos ojos las gigantescas construcciones que se erigen sobre la ciudad de Panamá.
Nuestro país no está preparado para soportar estas estructuras. De acuerdo con Banfield, "la estructura de la ciudad no obedece a un plan urbano o de ordenamiento, pues no existen normas que regulen las alturas".
La preocupación de Banfield se basa en que durante los próximos años se construirán los rascacielos más altos de Panamá.
Faros de Panamá (Torre Central), ocupa el número uno en la lista, con 346 metros de altura, el cual será inaugurado en el año 2010. Además, se menciona el Trump Ocean Club Hotel & Casino, del multimillonario Donald Trump, con 293 metros, el Vitri Tower, con 280 metros de altura, el Arts Tower, con 250 metros de altura, entre otros.
No obstante, el arquitecto Martín Isaac Donderi, ve como factible la proyección de edificios altos, siempre y cuando se realicen los ajustes necesarios en su entorno.
Al igual que Banfield, Donderi reconoce que en Panamá no existe una regulación en la altura de las edificaciones, sino en función de la zonificación.