L as autoridades de Rio reanudaron negociaciones con presos amotinados en la cárcel de Benfica, en esta ciudad, que el domingo ejecutaron a un rehén y aún retienen a otros 21, tras una fuga ocurrida el sábado, anunció ayer la administración penitenciaria.
Las negociaciones habían sido interrumpidas el domingo al anochecer, después que los amotinados mataran de un balazo en la espalda a uno de los rehenes, el guardia carcelario Marco Borgatti.
Todos los rehenes son guardias y policías militarizados (PM, encargada del mantenimiento del orden en Brasil), y algunos fueron amarrados a garrafas de gas, según imágenes mostradas por la TV Globo News.
El secretario de seguridad de Rio, Asterio Pereira dos Santos, dijo el lunes que esperaba "rápidos progresos" en las negociaciones, debido a que los presos no tienen agua, electricidad, ni comida.
"El cansancio, la falta de agua y de energía eléctrica y de víveres contribuirán a acelerar las negociaciones", declaró dos Santos en una entrevista a la radio CBN.
El funcionario atribuyó la ejecución del guardián de la cárcel y las dificultades en las negociaciones a la falta de un liderazgo fuerte entre los amotinados, que pertenecerían a diferentes organizaciones criminales cariocas.
Familiares de los presos, que ayer en la mañana bloquearon una de las calles de acceso al presidio para reclamar la participación de un pastor evangélico en las negociaciones, fueron dispersados por la Policía.
La rebelión se produjo el sábado de mañana, después que 14 presos escaparan ayudados desde el exterior por cómplices fuertemente armados, que entablaron un nutrido tiroteo con los guardias carcelarios y la policía militarizada. La cárcel aloja a 900 presos.