Los rebeldes liberianos expresaban ayer su contento por la renuncia de Taylor bailando y bebiendo en el puente New Bridge de Monrovia, teatro de violentos combates la semana pasada.
En las calles de la capital, patrulladas aún por soldados gubernamentales en bandas desorganizadas, los civiles se mostraban aliviados, aunque menos expresivos.
Los combatientes del grupo rebelde Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD), que cercan la capital desde hace dos meses, festejaban la partida de Taylor en el New Bridge, bailando con sus armas y brindando por la paz, sin prestar mayor atención a los disparos de francotiradores.
Pero los ciudadanos de a pie parecen no haber quedado libres de preocupaciones con la salida de Taylor y esperan que la fuerza de paz de Africa occidental distribuya más víveres y que Estados Unidos envíe soldados al país.
Miles de desplazados por los combates acampan en las playas de la ciudad, mirando a los tres buques de guerra estadounidenses que ayer se mostraron en el horizonte.