El proceso de paz en Costa de Marfil ha quedado en peligro a raíz del nombramiento por el presidente, Laurent Gbagbo, de los nuevos ministros de Defensa y Seguridad sin acuerdo previo con los ex rebeldes ni con la oposición política.
Los nombramientos "unilaterales" de Gbagbo, anunciados poco antes de la medianoche del viernes, provocaron el rechazo de los ex rebeldes a desarmarse y fueron condenados tajantemente por el principal partido de la oposición, el Agrupamiento de los Republicanos (RDR).
El líder del RDR, el ex primer ministro y malogrado candidato a la presidencia Seydou Ouattara, atribuyó las designaciones de los dos ministros, tras ocho meses de negociaciones infructuosas, al "deseo de Gbagbo de hundir el proceso de reconciliación que está en marcha".
El propio Gbagbo dejó claro su intención de enfrentarse con los tres movimientos ex rebeldes, ahora agrupados en las llamadas "Nuevas Fuerzas", al instar anoche a su seguidores, "todos los patriotas", a "estar en alerta" y a "movilizarse, para decir "¡basta ya!" y "ser imaginativos al crear todo tipo de protestas contra la rebelión".
Al parecer, Gbago quiso hacer los nombramientos el viernes para que los nuevos ministros pudieran recibir a la titular francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie, quien llegó ayer a Costa de Marfil en una visita de dos días en la que se reunirá con algunos de los casi 4,000 militares franceses desplegados en el país africano en misión de paz.
Nada más anunciarse los nombramientos, las Fuerzas Nuevas (FN) afirmaron su total rechazo de lo que consideran "una decisión no consensuada", impuesta por Gbagbo mediante unos métodos poco democráticos y nada respetuosos con el espíritu de los acuerdos de paz firmados en enero pasado en Marcoussis (Francia).
La secretaria general del RDR, Henriette Diabaté, pidió al comité de seguimiento de los acuerdos de paz examinar los fallos que se produjeron en el seno del consejo nacional de seguridad, cuya sesión maratoniana del viernes pasado fue boicoteada por las FN.
Los observadores temen ahora por el futuro del proceso de paz iniciado el pasado enero con los acuerdos firmados entre el gobierno, la ex rebelión y los principales partidos políticos en la localidad de Marcoussis, con Francia como garante.